Abbott y Tailandia libran conflicto sobre medicamento para sida
Publicado 7 Agosto 2007 en General.A primera vista, se trata de un conflicto legal sobre patentes, cuyas partes se encuentran prácticamente en extremos opuestos del planeta. Pero más allá de los abogados, funcionarios y ejecutivos, la lucha entre Tailandia y Abbott Laboratories Inc. podría determinar si millones de pobres pueden recibir medicamentos.
A finales del año pasado, el gobierno de Tailandia decidió hacer caso omiso a varias patentes de drogas, pero en vez de aportar una solución asequible para medicar a más de medio millón de tailandeses infectados con el VIH-sida, el gobierno militar terminó enfrascado en una de las disputas de derechos de propiedad que más atención han recibido en los últimos años.
Ahora, Tailandia figura en una lista de países que no pueden recibir los nuevos medicamentos de Abbott, y además enfrenta posibles sanciones económicas.
“Hay mucho en juego aquí, porque muchos pacientes en todo el mundo necesitan medicamentos nuevos”, dijo Michael Weinstein, presidente de la organización activista AIDS Healthcare Foundation, que apoya la decisión del gobierno tailandés.
El meollo del asunto es la forma en que los países negocian precios más bajos de las medicinas, y la manera en que utilizan las reglas de comercio internacional para emitir las llamadas “licencias compulsivas”, que anulan las patentes en favor de medicamentos genéricos y más baratos.
El debate muestra también cuán vulnerable es la industria farmacéutica a las iniciativas de países que tratan de pasar por alto las patentes.
Según las compañías del ramo, las patentes representan un incentivo que las lleva a invertir miles de millones de dólares en investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, y que las recompensa por producir fórmulas que salvan vidas.
“Este enfoque equivocado en los presupuestos de corto plazo podría tener un costo mucho mayor en el futuro, limitando potencialmente los incentivos a la investigación… necesarios para tener un impacto positivo en la vida de millones de pacientes en todo el mundo”, dijo en un comunicado Billy Tauzin, presidente de la organización de Fabricantes e Investigadores Farmacéuticos de Estados Unidos.
Los directivos de la industria advierten también que las versiones genéricas pueden ser menos eficaces o incluso peligrosas para los pacientes, especialmente en regiones del mundo donde la producción de medicamentos no se vigila cuidadosamente.
En tanto, los activistas por el derecho a la salud aplauden la decisión, al señalar que las licencias compulsivas representan una forma de que los países atiendan la epidemia del sida en una forma viable.
“En nuestra opinión, las acciones de Tailandia representan exactamente lo que deberían hacer los países en desarrollo para reducir el costo de los medicamentos”, dijo Rohit Malpani, asesor de políticas comerciales para el grupo asistencial Oxfam America.
La decisión de Bangkok representa la primera vez que un país recurre a esta medida respecto de una droga de “segunda línea” para el sida, el medicamento Kaletra de Abbott.
Dado que los pacientes infectados por el VIH viven más tiempo, muchos medicamentos antirretrovirales convencionales pierden efectividad al paso de los años.
Ello significa que cientos de miles de pacientes más requerirán drogas de segunda línea para enfrentar el virus en el 2010, pero esos productos pueden costar 10 veces más que los de primera línea.
En Tailandia, donde el ingreso per cápita es de 2.720 dólares anuales, el tratamiento con Kaletra costaba 2.200 dólares al año, antes de que la empresa redujera su precio a 1.700 dólares a finales del año pasado.
Las licencias compulsivas no son ilegales. Después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos amenazó con una licencia de ese tipo para garantizar el abasto de Cipro, un antibiótico usado para tratar el ántrax.
El primer ministro tailandés Mongkol Na Songkhla dijo que la decisión de anular las patentes se justifica, porque el alto costo de los medicamentos ha provocado una crisis de salud.
El presupuesto del país para atender el sida -unos 112 millones de dólares- sólo era suficiente para pagar los medicamentos de una quinta parte de los pacientes.
El país ha sugerido que podría dar pasos similares con las drogas para el cáncer.
En respuesta, Abbott retiró sus siete solicitudes para vender drogas que estaban pendientes en Tailandia, incluida una de Aluvia, una variante de Kaletra para países con clima tropical.
Tras reducir los precios de Aluvia y Kaletra en decenas de países pobres, Abbott ofreció una versión más barata de la droga a los reguladores tailandeses, a cambio de que sus patentes siguieran protegidas.
Directivos de la empresa dicen que siguen negociando con el gobierno tailandés, que no ha cedido.
“Los precios excesivos de las drogas nos han impedido lograr un acceso universal auténtico”, dijo Mongkol recientemente.
Mientras persiste el conflicto, algunos expertos consideran que más países podrían seguir el ejemplo de Tailandia.
“El problema sólo se agravará”, dijo Steve Brozak, analista de WBB Securities LLC. “Hoy son las drogas para el sida, mañana, ¿qué?”
La tendencia podría volverse popular en países asiáticos o latinoamericanos.
A comienzos de mayo Brasil emitió una licencia compulsiva para Stocrin, un medicamento de primera línea para el sida, fabricado por Merck & Co., tras afirmar que una versión genérica conocida como efavirenz ahorraría 240 millones de dólares para el 2012.
Brasil ha amenazado antes con anular otras patentes, incluida la de Kaletra, pero es la primera vez que cumple la advertencia, pese a que Merck ofreció reducir el precio en 30%.
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En la internet:
http://www.abbott.com
Fuente: elnuevoherald.com
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