Las nuevas biofactorías

areabiologiavegetal.jpg Producir nuevos fármacos, más baratos y de forma más rápida y eficiente son los objetivos de la nueva forma de producción basada en la modificación genética de plantas y animales o pharming.

Expertos analizan los retos de esta rama de la biotecnología tan incipiente como prometedora.

Aunque se trata de una tecnología incipiente, el pharming no deja de ser una revolución. La más puntera biotecnología está detrás de esta nueva técnica, mediante la cual el desarrollo de medicamentos vuelve al campo, y así animales y plantas modificados genéticamente son capaces de producir fármacos a escala industrial.

Expertos consultados por F&I aseguran que el crecimiento anual de la actividad privada de investigación y desarrollo del pharming y su potencial económico hacen prever un futuro prometedor para este mercado, que sin embargo hoy es muy inmaduro. Los mayores retos que se plantean en este sector proceden de las incertidumbres que aún existen sobre el retorno de las inversiones, así como de la falta de un marco regulatorio en el que se moverán estos productos (tan sólo uno ha salido al mercado, una antitrombina humana recombinante procedente de la leche de cabras transgénicas).

Distintos estudios cifran el número de compañías dedicadas a plant pharming (producción de fármacos mediante plantas transgénicas) en unas 120-300 en todo el mundo, mientras que el número de empresas centradas en desarrollar animal pharming (producción de fármacos mediante animales transgénicos) es mucho menor, porque la inversión es más alta y la tecnología más sofisticada. Tan sólo existen 15 empresas aproximadamente dedicadas al animal pharming a nivel mundial, concretan Emilio Rodríguez Cerezo e Ilias Papatryfon, del Instituto de Prospectiva Tecnológica del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

Estos expertos detallan que la mayoría de las compañías dedicadas al desarrollo de medicamentos a través de plantas y animales modificados son pequeñas spin-off de universidades o centros de investigación, y que aproximadamente la mitad se localizan en Norteamérica, un tercio en Europa y el resto en Asia. Pero, además de pequeñas empresas, grandes multinacionales como Bayer se empiezan a interesar por esta prometedora tecnología.

La farmacia del mañana está en las plantas

Grupos de investigación de todo el mundo tienen puesto su punto de mira en el desarrollo industrial de fármacos en plantas modificadas genéticamente para que produzcan medicamentos de uso humano, pues ven en ella varias ventajas competitivas “realmente enormes frente a los sistemas tradicionales”, afirma Antonio Molina, director ejecutivo de Agrenvec, compañía española especializada en producción de fármacos en plantas, quien destaca, sobre todo, el coste “mucho más barato” de desarrollo de fármacos con respecto a los métodos tradicionales.

Tal y como resumen Emilio Rodríguez Cerezo e Ilias Papatryfon, del Instituto de Prospectiva Tecnológica del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, el plant pharming cuenta actualmente con veinte productos en desarrollo en todo el mundo, entre los que destacan anticuerpos producidos en plantas (contra virus respiratorio sincitial, bacterias de la caries, linfoma no-Hodkin y otros), vacunas de subunidad producidas en plantas (diarrea, hepatitis B, cólera, linfoma no Hodkin…) y proteínas terapéuticas producidas en plantas (interleukinas para la enfermedad de Crohn, lactoferrinas para infecciones intestinales, alfa-galactosida para la enfermedad de Fabry o lipasa gástrica para la fibrosis quística).

Todos los expertos consultados reconocen que una ventaja significativa de esta forma de producción es la baja inversión inicial necesaria para generar moléculas en plantas, comparada con la necesaria para producir en cultivos celulares (tecnología actual para la producción de medicamentos biotecnológicos). Rodríguez Cerezo estima que el coste de producción en plantas representa el 2-10 por ciento del coste de producción en sistemas de fermentación de microorganismos y el 0,1 por ciento (mil veces menor) que el coste de producción en cultivos de células de mamíferos, “esto siempre considerando que el rendimiento de la producción y purificación de las moléculas a partir de plantas sea el adecuado”, puntualiza.

Otras ventajas

Molina afirma que con el nivel tecnológico actual, las plantas biofactoría ya podrían producir el 25 por ciento de todas las proteínas terapéuticas y más del 50 por ciento de las proteínas usadas en diagnóstico y en I+D, con un ahorro global para la industria de más de 45.000 millones de dólares. Este experto augura además que el futuro de este mercado va a ser impulsado por potencias económicas emergentes, como China e India, que “necesitan abastecer de fármacos a mercados que representan el 30 por ciento de la población mundial, y no pueden pagar los costes actuales de Europa y Estados Unidos”. Como ejemplo, Molina explica que Agrenvec está desarrollando el péptido antitumoral AGV212, que inhibe la metástasis en un 75 por ciento y la angiogénesis en un 65 por ciento en modelos animales. El experto calcula que los costes de producción de esta molécula serán entre 8 y 12 veces más baratos usando su sistema de plantas en lugar de los actuales métodos biotecnológicos.

Además, existen otras ventajas, a las que alude Fernando Ponz, del departamento de Biotecnología del Instituto Nacional de Investigaciones Agroalimentarias (INIA), quien destaca la seguridad de los fármacos derivados de esta tecnología, pues las células vegetales están libres de patógenos humanos. Además, añade, las plantas tienen una capacidad de producción enorme. Por ejemplo, dice, cálculos en Estados Unidos predicen que cada paciente de cáncer puede llegar a necesitar 10-200 mg de anticuerpo recombinante antitumoral, y que el ritmo de diagnóstico de nuevos casos al año puede llegar a crear una demanda que sólo la producción en plantas puede asegurar.

La baja inversión inicial necesaria, en comparación con la de los cultivos celulares, principal ventaja

La producción en plantas podría ser necesaria para cubrir la demanda de anticuerpos antitumorales

Animales que producen fármacos

No está en absoluto extendido, pero el animal pharming va ganando adeptos a medida que se demuestra el potencial de la modificación genética de animales para producir medicamentos.

El primer producto comercializado en Europa proveniente de la tecnología del pharming es ATryn (de GTC Biotherapeutics), antitrombina humana recombinante que se produce en la leche de cabras transgénicas y para la profilaxis del tromboembolismo venoso en cirugía de pacientes con deficiencia congénita de antitrombina. Está aprobado para su comercialización en Europa desde agosto de 2006. Otros dos medicamentos de la empresa holandesa Pharming están en proceso de solicitud de registro en Europa y Estados Unidos. En opinión de Emilio Rodríguez Cerezo, del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, la aprobación y comercialización del primer producto proveniente del animal pharming establece un precedente regulatorio muy importante para las empresas que desarrollan productos con esta tecnología.

Aplicaciones

En cuanto al tipo de productos, detalla Rodríguez, el interés principal se centra en la producción de proteínas terapéuticas y anticuerpos con diversas aplicaciones (desórdenes genéticos raros, cáncer, hematología, enfermedades contagiosas, autoinmunes, disfunción de órganos, etc.), aunque se estima que la producción y comercialización de anticuerpos, tanto monoclonales como policlonales tardará más.

Las ventajas de este tipo de producción con respecto a la producción biológica tradicional es similar a la de las plantas, es decir, la alta capacidad y el bajo coste de producción, dada la alta expresión de proteínas, su elevada concentración en la leche y los huevos, y la alta eficacia en la purificación). Las ventajas con respecto al plant pharming son la similitud de los productos finales provenientes con las sustancias humanas naturales en lo concerniente a las propiedades funcionales, mientras que la ventaja del plant pharming es que en las plantas no hay patógenos humanos ni proteínas similares, lo que reduce el riesgo en seguridad y las dificultades de purificación de proteínas farmacológicamente activas.

La seguridad en estos productos pasa por evitar su entrada en la cadena alimenticia

El aspecto de seguridad que caracteriza al pharming es la necesidad de que las plantas y animales utilizadas en la producción de fármacos no entren en la cadena de alimentación humana o animal.

Las medidas de seguridad en plantas se dirigen por tanto al confinamiento de los cultivos farmacéuticos, ya sea en invernaderos especiales o con medidas agronómicas eficaces. En cuanto al pharming animal, la contaminación es menos posible, por el número reducido de animales utilizados y al confinamiento más fácil en centros especiales.

Además, se añade la necesidad de asegurar el bienestar animal.

El primer producto derivado del ‘animal pharming’ ya se comercializa en Europa

Ilias Papatryfon y Emilio Rodríguez Cerezo

Especialistas en Biotecnología del Instituto de Prospectiva Tecnológica del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, en Sevilla.

“Los bajos costes y la extensa capacidad de producción convierten al ‘pharming’ en un mercado prometedor”

Los expertos Emilio Rodríguez Cerezo e Ilias Papatryfon afirman que el mercado de medicamentos procedentes del pharming tiene una gran proyección de futuro. Los bajos costes y la extensa capacidad de producción con la que cuenta esta tecnología avalan su tesis. Aunque se cuenta con el hándicap de que no existe ningún fármaco producido en plantas comercializado y sólo uno en animales, confían en ver nuevos productos en pocos años.


1 Comentario de “Las nuevas biofactorías”

  1. 1 ARA

    ME INTEREZO DE MASIADO SU ARTICULO PUBLICADO Y ME GUSTARIA SABER MAS SOBRE EL TEMA DE BIOFACTORIAS, OJLA PUEDAN ENVIAR MAS INFORMACION SOBRE ESO. Y POR ULTIMO COMO CITO SU INFORMACION?

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